jueves 12 de noviembre de 2009

Mixtli, nube de algodón

© Foto: SmoHuffmister

Tomó una hoja blanca que, tal zebra, venía rayada de finas líneas negras, de un negro muy suave, más bien eran grises.
Contempló durante un momento la hoja como buscando en ella la inspiración.
En su mano, entre el pulgar y el índice bailaba, lentamente, un bolígrafo azul que cuando pinta en la hoja deja en su rastro letras de seda.

Mixtli asentó su bolí en el cordial, lo presionó suavemente con el índice y el pulgar y se dirigió al final de su hoja. En la parte inferior, del lado derecho dibujó dos notas musicales y escribió su nombre al lado de ellas. Así firmaba: Do, Ré, Mixtli.
Luego subió un poquito más su bolígrafo y escribió: ¡Escríbeme! Alzó su mano un poco más, y a la mitad de la hoja dejó que la tinta azul hablara de su amor por las mariposas, su maravilloso revoloteo, de cuanto le encantaba acostarse, boca arriba, en la playa para contemplar las nubes, imaginar el mundo de algodón blanco cuyas formas se hacían y deshacían a la buena voluntad del viento.

La tinta azul seguía destellando sus letras de seda sobre el país de las nubes dónde Mixtli desplegaba sus alas buscando alcanzar alguna caricia de nube.
Mixtli es una soñadora, busca siempre en los lugares más recónditos un pedacito de magia.
Había llegado a ¡Escríbeme! De nuevo alzó su mano y se fue al inicio de la hoja. Dejó las dos primeras líneas en blanco, y en la tercera escribió: Querida amiga.

Levantó la cabeza, el bolí girando en sus dedos. Sus ojos miel miraban al cielo como si buscara en las nubes lo que escribiría a continuación. Volvió a concentrarse y las letras fueron dibujándola: Me llamo Mixtli. ¿Quieres ser mi amiga y compartir sueños de algodón conmigo?
Cuando hubo terminado de pintarse en el papel recorriendo las líneas, tomó sus lápices de colores. Estaban el verde, el rosa, el amarillo, el morado, y empezó a dibujar florecitas en los costados llenando los espacios que habían quedado en blanco.

Al terminar su carta la dobló en cuatro, la metió en un bonito sobre azul y escribió: Para tí. Al día siguiente la entregó al cartero pidiéndole que se la entregara a alguna niña de las casas a las que solía llevar su correspondencia.
Ahora Mixtli espera cada día con gran alegría la llegada de letras amigas.
Tal vez las tuyas...
****
Mixtli: significa "nube" en lengua náhuatl.

domingo 1 de noviembre de 2009

Calaverita

Foto © Delgado
Cempasúchitl o Cempaxóchitl, del náhuatl Cempōhualxōchitl, que significa "Veinte Flores". Tambien conocida como Flor de muertos, Flor de Todosantos, musá. Típica en la fiesta del día de muertos en México o fiesta de Xantolo (en la Huasteca). Netzcaya Xantolo.
***
Como no podía dejar de ser, con la venida de la Calaca siempre le acompaña la tradicional calavera...
Aquí les dejo la mía...!
***
La huesuda nada perdonó
este año
tal chachalaca
ajaaa, ajaaa, ajaaa
a nuestro amigo espantó
y por delante se lo llevó
Allí la tiene bien entretenida
pues Manuel tiene la plática divertida.


No contenta con segar vidas
también mata trabajos
que lo diga Charlito, patas ardidas
que seis meses lleva de altibajos.
Entre sesión de fotografía
click-click-click
y diseño con el ratón
sigue la cartera baldía
pero eso no es un hic
porque lo importante está en el corazón.


Qué decir de Ninita, la gata
que tira arañotazos
como quién tira madrazos
y que luego se lame la pata
y se da un lavado de lenguazos
que hasta la muerte misma se espanta.


Ñaca Ñaca Ñaca
con su risa malvada
anda la calaca
en busca de un hada
pero ésta todavía no está lista
y la Catrina otoñal
mano negra tras la TTI
la temible Torre de Trastes Infernal
-como le puso Nini-
desencadena tremendo vendaval surrealista
enviando los vasos a su destino fatal.


La calaca del 2009
todo se lleva
la culpa la tiene la crisis
pero que uno no niegue
que aún así hay hueva
gubernamental que nada más halló
sino agobiar al pueblo de impuestos,
indigestos
y así una vez más el gobierno a la plebe chingó!


Ay huesuda!
Éste es tu año,
no cabe duda.


Siguiendo los senderos del Cempasúchitl
anda la flaca con su guadaña
escudriñando la extraña
cosa esa que es la vida, útil
aprendizaje para su artimaña.

jueves 22 de octubre de 2009

me gustaría escribir, decirle al viento palabras melodiosas, entregarle al azul un aleteo sin fin
pero mi pluma mágica ha de andar averiada
porque nada pinto...

martes 21 de julio de 2009

Nayeli y la montaña verde

Foto © Esa

[te dedico a ti, mi amor, este cuentecillo que me inspiraste]
A Nayeli le encantan las montañas. En especial aquella montaña verde que puede ver desde el lugar dónde siempre se sienta en la escuela, en la penúltima mesa del lado derecho del salón cerca de la ventana. La montaña verde contempla el aula desde la cima que día tras día acaricia el azul, malva, amarillo, rojo o gris del cielo.
Nayeli dice que la montaña verde es la más bella de todo el mundo, y le dió el nombre de Cuauhtli en homenaje al hermoso águila, guardián de la montaña, que siempre ve volar por encima de ella, como intermediario entre la montaña y el cielo.
Es día de lluvia hoy, las nubes cuelgan de la montaña y la abrazan pero el viento, celoso, insiste en deshacer aquella marca de cariño haciéndolas seguir su camino.
Nayeli ya no está escuchando la maestra, su mente está en la montaña verde dónde traslada sus palabras : "El calmécac era donde recibían educación los hijos de la nobleza" e imagina las sonrisas y los gritos de alegría de los niños de la montaña corriendo por el sendero que lleva al calmécac.
Regresa su mente al aula y corre alegre, rumbo a la sabiduría que su maestra les entregará hoy : aprenderán a hacer un códice en una tira de piel de venado. Nayeli ya sabe qué quiere escribir. Saliendo de la escuela irá a dejarlo al pie de la montaña verde como una declaración de su amor por la inmensa belleza que tiene.
Escribirá su nombre, Nayeli.
*****Notas de interés*****
*Calmécac : escuela azteca *Cuauhtli : significa Águila en lengua Nahuátl *Nayeli : significa Te Amo en lengua Zapoteca también eso significa en lengua Maya.

sábado 4 de julio de 2009

de la culpa


La culpa es socarrona como el gato quién momentáneamente parece haber dada por terminada su pelea, pero en realidad amordaza su rabia para mejor escupirla a su agresor.
La culpa también es dolorosa: te asecha y no permite el olvido. Abandonas tu cuerpo, y crees que también tu mente, en el sueño para huir de ella, pero, es solo un respiro: al despertar todo sigue ahí. Sus latidos son vigorosos y azotan sin piedad tus carnes. Abrir los ojos es caer una y otra vez del acantilado. Una caída larga, petrificante e inevitable.
Quise gritarte, bajito, los ojos empañados en lágrimas imperfectas una disculpa. Quise refugiarme en el silencio cuando la palabra me defraudó.
Nada ni nadie puede apagar el sentimiento de culpa que te carcome.
La culpa es sorda, no escucha lo que digas, seguirá ahí.
La cargo en brazos: es pesada.

lunes 22 de junio de 2009

La Piedrita

Foto © Ana Gouveia
Hojeaba lentamente las páginas del álbum. Sus dedos se detenían sobre algún rostro, delineándolo en una caricia.
La carita que ahora acariciaba se veía algo apagada debido al paso de los años: un color amarillento persistía en cubrirla.
Pero la sonrisa seguía ahí, inmutable.

Clara cerró los ojos, y en un instante volvió a sus brazos, sentada sobre sus piernas. El fuego de la chimenea crepitaba lanzando chispas ora anaranjadas ora rojas. Su madre se atareaba con la sopa para la cena, mientras sus hermanos terminaban sus tareas escolares.
Linda repetía por la enésima vez la tabla del 7. Tendría que saberla para el día siguiente: la maestra no aceptaría ninguna excusa, llevaba ya una semana aprendiéndola y en clase ya habían empezado la del 8. A Linda no le gustaban los números. Y eso no cambiaría en su vida adulta.
Carlitos escribía su redacción. La señorita Helena, su maestra desde el 2° año, les había pedido que imaginaran como sería el mundo dentro de 20 años. Había añadido, por encima del timbre que anunciaba el final de la clase, “¡Carlitos, pon atención a tu ortografía!” y le había regalado su dulce sonrisa.

Clara siempre se detiene con nostalgia en esa foto. De los pocos recuerdos que tiene, esa la lleva, invariablemente, a su padre. Sentada en sus piernas, jugaban a la piedrita: tras un momento escondiéndolas en la espalda Clara extendía las manos, debidamente cerradas, y le preguntaba: “¿Dónde está?” sonriéndo maliciosamente, y su papa tenía que adivinar. Muchas veces, la dejaba ganar aunque ya sabía que su Clarita siempre apretaba con mucha más fuerza la mano en la que guardaba la piedrita!
Solían pasar largo rato jugando mecidos por el agradable calor de la pieza hasta que su mama les llamara para la cena.

No pudo seguir. Cerró el álbum y se levantó a guardarlo. Mañana lo volvería a abrir, y alguna otra imagen la traería de vuelta a sus recuerdos…

miércoles 17 de junio de 2009

Anotaciones Azules

Habían pasado muchas lunas
las estrellas fugaces habían cumplido deseos
los árboles se habían dejado pintar por las estaciones que iban pasando
pero, nadie había olvidado aquella niña de intensos ojos café.
Pum. Pum. Pum.
Se había ido de la misma forma en que había llegado allí,
misteriosamente.
Nunca se supo con exactitud quién era, dónde vivía ni si tenía familia.
Algunos dijeron que era un ser de luz,
mágico.
Pum. Pum. Pum.
Al acercarse a la gente
tenía esa forma que sólo los niños tienen :
te miraba con los ojos muy grandes, serios y preguntaba :
“Qué es el azul?”
Pum. Pum. Pum.
Pero la respuesta siempre era una sonrisa. Nadie se la sabía.
Pum.
Pum.
Pum.
Sin embargo, la pregunta no pasó desapercibida, y,
aún hoy,
cuando el cielo se viste de su más bello azul
ó que el mar despliega su paleta de azules,
alguien se detiene al escuchar un murmullo, que pareciera un susurro del viento :
“Qué es el azul?”
Pum.
Pum.
Pum.