© Foto: SmoHuffmisterjueves 12 de noviembre de 2009
Mixtli, nube de algodón
© Foto: SmoHuffmisterdomingo 1 de noviembre de 2009
Calaverita
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Como no podía dejar de ser, con la venida de la Calaca siempre le acompaña la tradicional calavera...
Aquí les dejo la mía...!
***
La huesuda nada perdonó
este año
tal chachalaca
ajaaa, ajaaa, ajaaa
a nuestro amigo espantó
y por delante se lo llevó
Allí la tiene bien entretenida
pues Manuel tiene la plática divertida.
No contenta con segar vidas
también mata trabajos
que lo diga Charlito, patas ardidas
que seis meses lleva de altibajos.
Entre sesión de fotografía
click-click-click
y diseño con el ratón
sigue la cartera baldía
pero eso no es un hic
porque lo importante está en el corazón.
Qué decir de Ninita, la gata
que tira arañotazos
como quién tira madrazos
y que luego se lame la pata
y se da un lavado de lenguazos
que hasta la muerte misma se espanta.
Ñaca Ñaca Ñaca
con su risa malvada
anda la calaca
en busca de un hada
pero ésta todavía no está lista
y la Catrina otoñal
mano negra tras la TTI
la temible Torre de Trastes Infernal
-como le puso Nini-
desencadena tremendo vendaval surrealista
enviando los vasos a su destino fatal.
La calaca del 2009
todo se lleva
la culpa la tiene la crisis
pero que uno no niegue
que aún así hay hueva
gubernamental que nada más halló
sino agobiar al pueblo de impuestos,
indigestos
y así una vez más el gobierno a la plebe chingó!
Ay huesuda!
Éste es tu año,
no cabe duda.
Siguiendo los senderos del Cempasúchitl
anda la flaca con su guadaña
escudriñando la extraña
cosa esa que es la vida, útil
aprendizaje para su artimaña.
jueves 22 de octubre de 2009
pero mi pluma mágica ha de andar averiada
porque nada pinto...
martes 21 de julio de 2009
Nayeli y la montaña verde
Foto © Esa sábado 4 de julio de 2009
de la culpa
Foto © RockthenationsLa culpa también es dolorosa: te asecha y no permite el olvido. Abandonas tu cuerpo, y crees que también tu mente, en el sueño para huir de ella, pero, es solo un respiro: al despertar todo sigue ahí. Sus latidos son vigorosos y azotan sin piedad tus carnes. Abrir los ojos es caer una y otra vez del acantilado. Una caída larga, petrificante e inevitable.
Quise gritarte, bajito, los ojos empañados en lágrimas imperfectas una disculpa. Quise refugiarme en el silencio cuando la palabra me defraudó.
Nada ni nadie puede apagar el sentimiento de culpa que te carcome.
La culpa es sorda, no escucha lo que digas, seguirá ahí.
La cargo en brazos: es pesada.
lunes 22 de junio de 2009
La Piedrita
La carita que ahora acariciaba se veía algo apagada debido al paso de los años: un color amarillento persistía en cubrirla.
Pero la sonrisa seguía ahí, inmutable.
Clara cerró los ojos, y en un instante volvió a sus brazos, sentada sobre sus piernas. El fuego de la chimenea crepitaba lanzando chispas ora anaranjadas ora rojas. Su madre se atareaba con la sopa para la cena, mientras sus hermanos terminaban sus tareas escolares.
Linda repetía por la enésima vez la tabla del 7. Tendría que saberla para el día siguiente: la maestra no aceptaría ninguna excusa, llevaba ya una semana aprendiéndola y en clase ya habían empezado la del 8. A Linda no le gustaban los números. Y eso no cambiaría en su vida adulta.
Carlitos escribía su redacción. La señorita Helena, su maestra desde el 2° año, les había pedido que imaginaran como sería el mundo dentro de 20 años. Había añadido, por encima del timbre que anunciaba el final de la clase, “¡Carlitos, pon atención a tu ortografía!” y le había regalado su dulce sonrisa.
Clara siempre se detiene con nostalgia en esa foto. De los pocos recuerdos que tiene, esa la lleva, invariablemente, a su padre. Sentada en sus piernas, jugaban a la piedrita: tras un momento escondiéndolas en la espalda Clara extendía las manos, debidamente cerradas, y le preguntaba: “¿Dónde está?” sonriéndo maliciosamente, y su papa tenía que adivinar. Muchas veces, la dejaba ganar aunque ya sabía que su Clarita siempre apretaba con mucha más fuerza la mano en la que guardaba la piedrita!
Solían pasar largo rato jugando mecidos por el agradable calor de la pieza hasta que su mama les llamara para la cena.
No pudo seguir. Cerró el álbum y se levantó a guardarlo. Mañana lo volvería a abrir, y alguna otra imagen la traería de vuelta a sus recuerdos…
miércoles 17 de junio de 2009
Anotaciones Azules
Foto © Sonia FerreiraHabían pasado muchas lunas
las estrellas fugaces habían cumplido deseos
los árboles se habían dejado pintar por las estaciones que iban pasando
pero, nadie había olvidado aquella niña de intensos ojos café.
Pum. Pum. Pum.
Se había ido de la misma forma en que había llegado allí,
misteriosamente.
Nunca se supo con exactitud quién era, dónde vivía ni si tenía familia.
Algunos dijeron que era un ser de luz,
mágico.
Pum. Pum. Pum.
Al acercarse a la gente
tenía esa forma que sólo los niños tienen :
te miraba con los ojos muy grandes, serios y preguntaba :
“Qué es el azul?”
Pum. Pum. Pum.
Pero la respuesta siempre era una sonrisa. Nadie se la sabía.
Pum.
Pum.
Pum.
Sin embargo, la pregunta no pasó desapercibida, y,
aún hoy,
cuando el cielo se viste de su más bello azul
ó que el mar despliega su paleta de azules,
alguien se detiene al escuchar un murmullo, que pareciera un susurro del viento :
“Qué es el azul?”
Pum.
Pum.
Pum.


